Cuesta famosa por la zamba inspirada en sus vistas, y que identifica como ninguna otra cosa tanto a Catamarca como a este Valle Central.

Sus vistas panorámicas dieron lugar a los versos de la zamba “¡Paisaje de Catamarca, con mil distintos tonos de verde! Un pueblito aquí, otro más allá, y un camino largo que baja y se pierde…”

Partiendo desde los 600 msnm que hay en su base, el camino serpenteante trepa recostado por el inmenso paredón del Cordón del Ancasti, entre cada vez más imponentes vistas y una vegetación bastante profusa. Al llegar a los 1.400 msnm, se arriba a un descanso, un punto panorámico que permite relajarse de la trepada y admirar el paisaje: el inmenso valle de distintos tonos, los cerros bajos de la Sierra Graciana, y el cordón opuesto, el Ambato, con sus altos cerros Crestón (4.200 metros) y Manchao (4.500 metros).

Con renovadas fuerzas se acomete el tramo final, que arriba a la cuesta, a más de 1.800 msnm, donde la vegetación se transforma en amarillos pastizales de altura. Allí podemos admirar la ondulante meseta que se pierde y desciende suavemente hacia el este catamarqueño y se asoma al oeste, hacia el valle, en abruptos acantilados y profundas quebradas verdes.

Hoteles

Para visitar este atractivo puede alojarse en los siguientes hoteles
Hotel La Aguada Catamarca