La Rutadel Adobe
Patrimonio Histórico y Cultural de la Provincia.
 
Circuito turístico, cultural e histórico que recorre cincuenta kilómetros llenos de magia. Es una vuelta en el tiempo, en épocas donde el adobe era el ingrediente esencial para todas las recetas de la construcción. Comienza el recorrido en Casagrande, donde funcionó el Vice Consulado Chileno y se instaló el Batallón Cazadores de los Andes del ejército argentino, en virtud de un inminente conflicto bélico con Chile allá por 1897. Fue también la Casa de la Cultura de Tinogasta y lugar de encuentro de los intelectuales durante décadas. Hoy transformado en un Hotel Rústico.
 
Continua en el Centro Cultural, con su Biblioteca Popular, Museo Arqueológico, Salón de Actos y espacios destinados a talleres y cursos de educación no formal para niños, jóvenes y adultos.  En su origen perteneció al mismo predio militar del Batallón Cazadores de los Andes. En 1898, se construyo en esta parcela un edificio para Sanidad Militar, que en su origen comprendía dos habitaciones para enfermos y anexos. En 1904, estas precarias instalaciones, ya desactivas en su funcionamiento militar, fueron traspasadas a la Sociedad de Beneficencia, bajo la consigna de que se organice en el sitio un Hospital. Dicho Hospital publico de Tinogasta, se fundo oficialmente en 1913, época en que presidía la Sociedad, el cura párroco Reginaldo Goblet, de origen francés y gran impulsor de la obra. La inauguración contó con la presencia de don Clero Ahumada, gobernador de la provincia. El ministerio de Relaciones Exteriores y Culto proveyó los fondos requeridos para las refacciones edilicias que debían encararse. El primer medico nombrado para atender el Hospital fue el doctor Baltazar Díaz. Los primeros instrumentos de cirugía fueron adquiridos para el quirófano en 1915, pero problemas financieros y humanos, llevaron al cierre del Hospital en 1918. Recién en 1926 fue reabierto, esta vez bajo la conducción medica del doctor Alberto Ruchelli, pionero de los estudios relativos al así llamado Mal de Chagas (en colaboración estrecha con el Dr. Salvador Mazza) y la Brucelosis y el mas destacado científico que dio el departamento Tinogasta.
 
     En 1928, el edificio adquirió su apariencia actual, al cabo de importantes trabajos de refacción y ampliación. Con el correr del tiempo el Hospital fue incorporando mayor complejidad y acrecentando el número de sus empleados, siempre al servicio de la Salud publica del departamento. Hasta 1982, año en que se inauguro el actual Hospital de Tinogasta.
 
Sigue en dirección norte por la Ruta Nacional Nº 60 donde encontraremos a 17 kms un pueblo construido íntegramente de adobe, allí El Oratorio de los Orquera. Sin lugar a dudas constituye una de las joyas de La Ruta del Adobe. El origen de este pequeño Oratorio, de incalculable valor histórico, se remonta a mediados del siglo XVIII, hacia 1740, ocasión en que doña Martina y doña Manuela Asiaris desde el Alto Perú, Chuquisaca mas precisamente, emprendieron un largo y penoso viaje que las conduciría finalmente hasta Tinogasta. Pasaron por Calama y San Pedro de Atacama, en Chile, y luego por los valles Calchaquíes hacia Catamarca.
 
Siguiendo por las calles serpenteantes de El Puesto nos encontraremos con Anillaco, pueblo lindero y oasis de los cultivos de olivos. Aquí se encuentra la capilla mas antigua de la región, La Vieja  Iglesiade Anillaco de 1712 junto al majestuosoMayorazgo de Bazán y Pedraza.
 
Volviendo a la ruta 60 nos encontraremos en la margen oeste la Iglesiade La Falda, del siglo XVII, con sus dos campanarios, formando parte de un paisaje solitario, emplazado –según los lugareños- en un campo lleno de misterios y leyendas.
 
En el kilómetro 24 aparecen Las Ruinas de Watungasta, este poblado indígena se ubica a 5 km al noroeste de Anillaco, en la boca de la quebrada de La Troya, tradicional camino hacia los pasos cordilleranos. Watungasta fue descripta por primera vez por  Gunardo Lange (1889) y Samuel Lafone Quevedo (1890). Luego, la visita otro precursor, Adán Quiroga, en 1897. En el transcurso del siglo XX sus instalaciones fueron recorridas y descriptas por varios de los más importantes arqueólogos argentinos, entre ellos Alberto Rex González y Rodolfo Raffino, quienes realizaron sobre todo recolecciones de material de superficie y planos idealizados.  De los estudios, aun con sus deficiencias, se desprende que Watungasta desempeñó un papel preponderante  durante centurias de instalación humana en el corazón del Valle de Abaucan
 
Siguiendo por el Valle del Abaucán y ya entrando en Fiambalá nos encontramos con el último ícono de este Circuito: El Templo de San Pedro y Plaza de Armas. Domingo Carrizo, el constructor de este templo de indudable influencia boliviana, deja una extensa descendencia que casi llega hasta nuestros días en la persona de Elina Díaz de Navarro, quien hasta el momento de fallecer ostentaba los títulos del solar en donde se ubica el complejo.
 
El Circuito se puede hacer todo el año con cualquier tipo de vehículo.

Hoteles

Para visitar este atractivo puede alojarse en los siguientes hoteles
Hotel de Adobe Casagrande Catamarca